Es la puerta de entrada a la pintoresca región de los Altos Mirandinos, se erige como un territorio de contrastes y rica diversidad en el corazón del Estado Bolivariano de Miranda. Su nombre, un homenaje al valiente cacique indígena que lideró la resistencia contra la colonización española en estas mismas tierras, evoca un espíritu de lucha y arraigo que aún palpita en sus siete parroquias: Los Teques, San Pedro de Los Altos, Paracotos, Tácata, Altagracia de la Montaña, Cecilio Acosta y El Jarillo. Cuenta con una población de aproximadamente 404.995 habitantes y una superficie de 661 km².